Los directivos se blindan en plena crisis

Si la cosa se pone fea, mejor buscar un colchón para amortiguar el golpe. Algo parecido han debido de pensar los miembros de la alta dirección y consejeros ejecutivos de las compañías cotizadas. En 2008 -año en el que estalló la crisis económica, la lista del paro puso rumbo a los cuatro millones de personas y se multiplicaron las voces que pedían “reformar” el mercado laboral– las cláusulas de blindaje aumentaron un 8,3% en las empresas del mercado continuo. En conjunto hay 457 personas que cobrarán una indemnización (en la mayoría de los casos millonaria) si son despedidos de manera improcedente.

Mientras dentro del Ibex el número de blindajes ha disminuido ligeramente (pasando de 271 casos en 2007 a 265 en 2008), entre las compañías de mediana y pequeña capitalización éstos se han incrementado un 27%. Las empresas donde más ha crecido el número de ejecutivos blindados son Fluidra (pasa de un directivo a nueve), Banco Guipuzcoano (de uno a siete), Metrovacesa (de dos a siete) y Catalana Occidente (de cuatro a diez). En términos absolutos, las empresas cotizadas con más ejecutivos con cláusulas de indemnización son Endesa (33 personas), Banco Santander (29), BBVA (15), Banco Sabadell (14), Repsol (14) e Indra (13). Los blindajes son aprobados en todos los casos por el consejo de administración y aún hay muchas empresas que no dan cuenta de ellos a la junta de accionistas. En el Ibex las compañías que no comunican esta situación a sus accionistas son Abertis, Acerinox, ACS, Sabadell, Criteria, Enagás, Gas Natural, Iberia y Repsol.

El Código Unificado de Buen Gobierno no valora si estos blindajes son buenos o malos, aunque sí pide máxima transparencia acerca de las indemnizaciones pactadas en caso de cese. Entre las compañías cotizadas españolas son inmensa mayoría aquellas que disponen de blindajes para su alta dirección. En el caso del Ibex 35, por ejemplo, sólo ocho compañías (Abengoa, Popular, Bankinter, BME, Cintra, Ferrovial, OHL y Técnicas Reunidas) aseguran carecer de este instrumento. Estas garantías son justificadas por las empresas para conseguir, como explica Iberdrola, “un grado de fidelidad suficiente de los ejecutivos de primer nivel necesarios para la consecución de los objetivos estratégicos”. Ésta es la letra pequeña de los blindajes de las seis mayores compañías cotizadas:

Telefónica. La operadora tiene cláusulas de indemnización para nueve directivos, consistentes en tres anualidades y una más en función de la antigüedad. La anualidad comprende la última retribución fija y la media aritmética de la suma de las dos últimas pagas variables. En 2008, Antonio Viana-Baptisa recibió 8,5 millones, tras dejar su puesto de director general. Por su parte, Peter Erskine cobró 30 millones.

Banco Santander. Si el presidente de la entidad, Emilio Botín, sufriera un despido improcedente tendría derecho a pasar a la situación de jubilación, devengando un complemento de pensión que a 31 de diciembre de 2008 sería de 1,87 millones de euros anuales. En el caso de Alfredo Sáenz, consejero delegado, podría optar entre pasar a la situación de jubilación o percibir, alternativamente, una indemnización equivalente al 40% de su salario fijo anual multiplicada por el número de años de antigüedad en el sector, con un máximo de 10 veces el salario fijo anual. Al finalizar el pasado ejercicio, la retribución por la primera opción sería de 4,97 millones anuales, mientras que la correspondiente a la segunda equivaldría a 35,9 millones. Adicionalmente a las cláusulas de los consejeros ejecutivos (Ana Patricia Botín y Juan Rodríguez Inciarte también disponen de ellas), el banco tiene establecidos sistemas de indemnización a favor de los miembros de su alta dirección no consejeros. Si estos protocolos se hubieran activado al cierre de 2008, habría dado lugar a una indemnización por un importe total de 86,9 millones.

BBVA. Los consejeros ejecutivos del banco (presidente, consejero delegado y consejero secretario general) tienen reconocido contractualmente el derecho a percibir una indemnización en el caso de cese “por causa que no sea debida a su propia voluntad, jubilación, invalidez o incumplimiento grave de sus funciones”, que de haberse producido en el ejercicio 2008, hubiese dado lugar al pago de las siguientes cantidades: 80,83 millones de euros en el caso del presidente (Francisco González), 60,99 millones para el consejero delegado (José Ignacio Goirigolzarri) y 13,95 millones para el consejero secretario general (José Maldonado). Además, el banco tiene reconocido a favor de algunos de los miembros de su equipo directivo, 51 personas, el derecho a percibir una indemnización cuyo importe será calculado, según explica la memoria anual, “por un lado, en función de su retribución anual y la antigüedad en la empresa, y por otro, de las cantidades correspondientes a los derechos pasivos acumulados en cada caso”.

Iberdrola. Desde los años noventa, la eléctrica comenzó a incluir blindajes en los contratos de sus directivos, si bien la mayoría de los contratos con cláusulas de garantías se suscribieron en octubre de 2000. El presidente y consejero delegado de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán, tiene derecho a cobrar una indemnización cuya cuantía será de cinco anualidades. Por su parte, los contratos de los altos directivos también contienen cláusulas de indemnización específicas cuya cuantía se fija en función de la antigüedad en la empresa, con un máximo de cinco anualidades.

Repsol. El presidente de la petrolera (Antonio Brufau) y el secretario general (Luis Suárez de Lezo) tienen derecho a cobrar una indemnización que será de “tres anualidades de retribución monetaria total”. En el caso de la alta dirección, el importe es calculado en función de la edad, la antigüedad y el salario del directivo, con un máximo de tres anualidades. En 2004, la extinción del contrato del anterior presidente generó una retribución extra para Alfonso Cortina de 20,22 millones de euros. Un año más tarde, la baja de siete directivos generó un gasto conjunto a la compañía de 37,87 millones.

EndesaLa eléctrica es la compañía cotizada con más trabajadores blindados (tres consejeros ejecutivos, 30 altos directivos y 36 directivos). Este tipo de cláusulas, según Endesa, “se ajustan a la práctica habitual del mercado, como se deriva de los informes solicitados por la compañía”. El régimen de estas cláusulas, para los consejeros ejecutivos y altos directivos, establece que si la extinción de la relación laboral es de mutuo acuerdo o por iniciativa de la empresa se pague una indemnización equivalente, según los casos, de una a tres veces la retribución anual. En 2007, y como consecuencia del cambio de control de Endesa que originó un relevo en la dirección, el entonces presidente, Manuel Pizarro, cobró 14,1 millones y varios miembros de la alta dirección se repartieron 9,3 millones.

Fuente:
ElPais.com

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