Networking: el beneficio intangible de los MBA

Networking: el beneficio intangible de los MBA
Networking: el beneficio intangible de los MBA

El término anglosajón Networking significa literalmente trabajo en red. Su inclusión en el vocabulario de la mayor parte de los profesionales es una realidad en cualquier punto del planeta, y cuando se hace referencia a él, al networking, su acepción es bien clara: red de contactos. Se refieren, por tanto, a ese entramado de conocidos con los que se pueden compartir intereses profesionales, y si existe un lugar donde se puede rentabilizar al máximo ese entramado, ése es un MBA.

Además del propio contenido formativo de estos programas, un MBA ofrece la posibilidad de codearse con un selecto grupo de compañeros que, a buen seguro, el día de mañana pueden terminar ocupando puestos de Alta dirección en distintos sectores productivos. Por tanto, quien hoy es tu colega de clase, mañana puede terminar siendo tu jefe, tu cliente, tu socio o quien te de la oportunidad de progresar en tu carrera profesional.

Confianza mutua

Hablar con los compañeros y profesores, participar en las actividades y prácticas que la escuela de negocios organiza y mostrar el lado más proactivo de cada uno se convierten en premisas para cualquiera que quiera ir tejiendo esta red de contactos o networking dentro de un grupo de MBA.

Sin embargo, muchos de los alumnos que ingresan en estos programas tienen demasiadas expectativas en los beneficios que van a obtener de esta red de contactos a corto plazo, algo que según Marcos Sanz, director del Executive MBA de la escuela de negocios ESCP Europe, no debe despertar falsas esperanzas.

“Muchos creen que al encontrarse en su grupo con gente de gran potencial enseguida van a dar con alguien que les ofrezca un mejor trabajo, pero eso no es así de rápido -señala-. Sólo si eres capaz de cultivar unas buenas relaciones y preocuparte por mantenerlas, entonces sí es posible que a medio o largo plazo puedas acceder a mayor información, contactos y desarrollo de carrera. Y la clave está en saber despertar confianza “.

El problema, según Marcos Sanz, es que los españoles no somos muy dados a entrenar el tipo de habilidades de relación que se necesitan para tejer bien desde un principio esta red. “Tenemos carencias en nuestra formación previa, porque el sistema educativo español no forma en habilidades de relación, a diferencia del anglosajón que sí lo hace. En un MBA internacional, los españoles somos los que menos nos atrevemos a intervenir”.

Por fortuna, esto está cambiando. Según Sanz, “las nuevas generaciones intervienen más no sólo porque hablan mejor inglés y lo practican, sino también porque son más atrevidos a la hora de presentar su opinión”. Y según él, “la gente más atrevida aprovecha mucho más el networking“.

Para Sanz, entrenar esas habilidades de relación que nos pueden abrir la puerta a nuevos contactos profesionales también es más fácil en un MBA porque en él se dan cita muy diversos perfiles. “Si eres ingeniero y trabajas para una empresa como tal, lo más probable es que en tu carrera sólo te muevas entre ingenieros -señala-.

Sin embargo, en un MBA se mezclan en la misma clase ingenieros con economistas, financieros, etc. Esta interacción con perfiles completamente distintos es un valor añadido a la actividad formativa del propio programa y escuchar experiencias diversas da un prisma distinto al desarrollo profesional”.

Esa diversidad se ve reforzada si, como en el caso del MBA de ESCP Europe, el alumno tiene que salir de su país. “Los diseños de nuestros programas incluyen estas habilidades de relación tan importantes para el networking, porque te fuerzan a mezclarte con gente de lo más diverso”. De todas formas, añade, “todos deberíamos hacer más esfuerzo por diseñar actividades que provoquen mayores relaciones entre perfiles muy diversos”.

Establecer y mantener

Para Sanz, la clave principal para sacar provecho al networking no sólo está en poner en marcha las habilidades de relación, sino también, y quizás lo más difícil, en saber cultivar y mantener en el tiempo esas relaciones con quien has compartido un MBA. Un buen comienzo implica que, mientras dura el programa, hay que tomarse en serio cultivar esas relaciones, pero, como apunta Sanz, “no esperes favores inmediatamente.

No puedes relacionarte esperando que haya algo a cambio enseguida, sino que ese beneficio llega solo en el tiempo cuando para ti es algo habitual y natural preocuparte por los demás. La habilidad está en mantener un equilibrio íntimo entre las relaciones personales y profesionales, y para eso, la clave está en la confianza”.

Por último, Sanz destaca los beneficios del networking entre los clubes de antiguos alumnos de las escuelas de negocios y también de las redes sociales profesionales. De éstas señala “que son magníficas porque eliminan barreras y establecen unas reglas muy claras para los que quieren ponerse en contacto con más gente”. Aunque, de nuevo, el quid de la cuestión es el mismo: “Hay que saber ser constante”.

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