Cómo incide un MBA en el desarrollo de la carrera ejecutiva

Cómo incide un MBA en el desarrollo de la carrera ejecutiva
Cómo incide un MBA en el desarrollo de la carrera ejecutiva

La decana de la escuela de negocios de UCLA considera que tener un MBA es clave para encontrar nuevas oportunidades.

Un gran porcentaje de los que se acercan a cursar un MBA está en un proceso de transición en su carrera. Y el programa de negocios funciona como un trampolín hacia nuevas oportunidades”. La que habla es Judy Olian, decana de Anderson School of Management, la escuela de negocios de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA). De visita en Buenos Aires, se reunió con iEco para hablar sobre la incidencia del MBA en la carrera profesional.

Menos conocida en Argentina que su vecina Stanford o que la “madre” de la investigación de negocios, Harvard, Anderson, sin embargo, es considerada una de las escuelas líderes en su país de origen. El año pasado estrenó el primer puesto de la categoría “Mejor MBA de tiempo parcial” en el ranking de la revista BusinessWeek, que considera las escuelas de negocios de Estados Unidos. El ranking se elabora sobre la base de base tres indicadores: la opinión de los estudiantes, la calidad académica y el desarrollo de carrera una vez terminado el MBA. Olian agrega un dato: “en ese ranking, el cuerpo docente de Anderson está considerado número uno por su capital intelectual, lo que significa que todo lo que hacemos en el aula y lo que escribimos está guiado por la investigación”, señala.

El programa MBA de tiempo parcial dura tres años y está diseñado para que lo cursen profesionales mientras están trabajando. También tienen programas regulares de MBA y un Executive MBA, orientado a gerentes y directores de compañías. Además, ofertan una Maestría en Ingeniería Financiera y un doctorado.

La importancia del MBA BusinessWeek cataloga a Anderson como una escuela enfocada a la mejora profesional. Y Olian reafirma esta idea: “nuestros estudiantes vienen a cursar el MBA con 5 años de experiencia y sabemos qué traen y qué se llevan cuando parten en términos de salario y tipo de trabajo: la diferencia es significativa”.

Hay estadísticas que miden la incidencia del MBA en la carrera. Por ejemplo, se sabe que de un 37% a un 39% de los presidentes de las empresas listadas en la revista Fortune tienen un título de MBA, aporta Olian. Sin embargo, más allá de las cifras, “lo más importante es el contenido del MBA”, asegura. En el caso de Anderson, la formación apunta a dos grandes ramas: el manejo de las áreas técnicas del negocio (finanzas, logística, marketing, estrategia, etc.) y la capacidad de liderazgo “ya sea para trabajar en corporaciones o en organizaciones sin fines de lucro, estatales o privadas”, dice la decana.

Olian entiende que el MBA es clave en los procesos de transición de carrera: en el pasaje de un tipo de posición a otro o en el cambio de sector de la producción. “No es sólo una cuestión de cuánto se modifica el salario o qué retorno de la inversión se obtiene una vez terminado el programa. Lo central es que los egresados se encuentran con nuevas oportunidades”, enfatiza

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