¿MBA o EMBA?

Elegir una escuela de negocios no es la única decisión importante que debe tomar una persona que quiera cursar un MBA. Al programa tradicional se le han únido otras alternativas más especializadas. Una de las que más éxito ha tenido es el Executive MBA, pero ¿está al alcance de todo el mundo?

Las escuelas de negocio han ido adaptando su modelo educativo a un mundo empresarial cada vez más segmentado y sobre todo a un alumnado infinitamente más variado que hace apenas un cuarto de siglo. Si bien antes los MBA eran un tipo de programa muy exclusivo al alcance sólo de unos pocos, ahora mismo se han democratizado lo suficiente como para llegar a la mayoría de la población –gracias también a la mejora de las condiciones de crédito por parte de las escuelas-.

Este crecimiento ha hecho necesarias pequeñas adaptaciones en el MBA tradicional para satisfacer la demanda de su creciente número de aspirantes. Estas adecuaciones han resultado en un mayor número de programas enfocados a diferentes perfiles. Sin embargo, si dejamos de lado los relativamente nuevos Global MBA, las opciones pueden reducirse a cursar un MBA o un Exective MBA (EMBA). Acertar con la elección puede ahorrarnos unos cuantos miles de euros y, sobre todo, hacer que la experiencia en la escuela de negocios cumpla con las expectativas generadas y sea positiva.

Lo primero que debemos saber antes de comparar los dos programas es que en teoría su público objetivo es diferente. Los MBA están diseñados para aquellas personas que quieren dar el salto a puestos de dirección o que desean enfocar su carrera profesional hacia el mundo de las finanzas. Por lo general buscan alumnos de edades medias, con un mínimo de experiencia laboral –en Europa más que en Estados Unidos- pero que se encuentren en un punto medio o no demasiado avanzado de sus carreras.

Los alumnos de un EMBA o MBA Ejecutivo son algo diferentes. Para empezar, el programa está dirigido a dos perfiles. Por un lado, a profesionales con amplia experiencia en puestos de dirección y que aspiran a convertirse en CEO, es decir, a tener poder ejecutivo y por otro, a directivos todavía con más experiencia –incluso directores generales de grandes empresas- que desean refrescar sus conocimientos o simplemente volve a acercarse a las aulas. Es decir, en este caso sí que estamos ante un curso mucho más selectivo al que no todo el mundo puede acceder.

Las diferencias respecto al público objetivo son fundamentales y en torno a ellas pivotan parte de los puntos fuertes y débiles de cada programa.

Ventajas y desventajas del MBA

Coste económico reducido. El precio de los MBA es más reducido que el de un EMBA. La diferencia puede ser cercana a la mitad en la mayoría de escuelas de negocio. Sin embargo, en la modalidad a tiempo completo también implica abandonar el trabajo con el consiguiente coste de la oportunidad.

Accesibilidad. Aunque selectivos en la elección de sus alumnos, los MBA no son tan exigentes como un EMBA y están abiertos a un abanico mucho mayor de participantes en cuanto a edad y experiencia profesional.

A tiempo completo o a tiempo parcial. Aunque el MBA tradicional se imparte ‘full-time’, en los últimos años ha proliferado la alternativa ‘part-time’. La primera implica un horario de clases muy exigente que impide compatibilizar estudios y trabajo, mientras que la segunda es más flexible y no requiere acudir a clase todos los días en jornada laboral.

Vida ‘de campus’ y relación con los compañeros. Por edad y por aspiraciones laborales, los estudiantes de un MBA suelen ser más abiertos a hacer vida social y labrar relaciones profesionales de futuro que los EMBA, cuyo mayor bagaje hace que en networking no sea tan prioritario. Además, en el caso de los MBA ‘full-time’ el trato continuo –los EMBA sólo se imparten a tiempo parcial- también juega a favor de fomentar la creación de lazos entre el alumnado.

Programa básico. Aunque en muchos puntos el programa de un MBA y un EMBA son parecidos, el de estos últimos tiende a ser algo más avanzado. Se presupone que quienes optan por un EMBA ya cuentan con experiencia en dirección y por lo tanto la velocidad de aprendizaje debe ser mayor.

Ventajas y desventajas del EMBA

Gran coste económico. El precio de un EMBA casi duplica al de un programa ejecutivo ‘al uso’. Se trata de una inversión que puede llegar a superar los 175.000 dólares en el caso de las escuelas más prestigiosas en Estados Unidos y los 65.000 en Europa. Ahora muchos se cuestionan si esta diferencia de costes está justificada.

Exclusividad. Los EMBA no están abiertos a todo el público. El proceso de selección es mucho más duro que el de un MBA tradicional y hay que cumplir determinados requisitos principalmente ligados a la experiencia y proyección profesional. De hecho, no se puede acceder a estos cursos sin haber ocupado un puesto de dirección.

Compatibilidad entre trabajo y estudios. Los EMBA se imparten a tiempo parcial de forma que el alumno pueda trabajar y estudiar al mismo tiempo. De hecho, sólo será necesario ausentarse unas pocas semanas del trabajo para acudir a los módulos presenciales. El resto de la formación se imparte a distancia.

EMBA patrocinados. Por sus características, el EMBA es un programa mucho más dado a ser patrocinado por la empresa del trabajador, especialmente cuando el objetivo es promocionar al empleado a un puesto de mayor responsabilidad dentro de la empresa.

Ponentes y programa avanzado. El programa de los EMBA tiende a ser algo más avanzado en cuanto a contenidos y sobre todo más potente del lado del profesorado y, sobre todo, de los ponentes. Debido a que los alumnos ya cuentan con experiencia en dirección los invitados a dar charlas deben tener un perfil más avanzado, lo que muchas veces se traduce en empresarios más conocidos.

Wharton School ofrece una comparativa de su MBA Full Time y su EMBA que puede ayudar a ver de forma más esquemática las diferencias entre ambos cursos. Al final, la decisión entre uno y otro programa debe basarse principalmente en los objetivos y el nivel del alumno -siempre que se reúnan los requisitos mínimos para acceder a ambos-. De esta forma, un emprendedor con 10 años de experiencia en gestión puede encajar mejor en un MBA si sus conocimientos en materia financiera o en determinadas áreas no son avanzados, pese a que por perfil también podría aspirar a un EMBA, donde en teoría encontraría directivos con su misma experiencia.

En cualquier caso, lo más importante antes de elegir un MBA o un EMBA es tener claros los objetivos que se persiguen con el curso.

Fuente:Waytomba.com

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